Follow by Email

jueves, 9 de febrero de 2012


La comparación con los demás, un enemigo a vencer.

La comparación con los demás puede causarnos mucho daño. No permitas que el resultado de compararte con los demás, determine tu valor como persona, tus sentimientos, pensamientos o el rumbo de tus acciones.

¿En función de qué,
te calificas?



 
"La gente exitosa compara sus logros con sus metas, mientras que los perdedores comparan sus logros con los de otras personas". Nido Qubein (Consultor empresarial, orador y presidente de la Universidad High Point).




Desde que nacemos y nos encontramos en la cuna del hospital, empiezan las comparaciones.
"Es más pequeño o más grande que…"
"Tiene menos pelo que…"
"Pesa más que…"

Escuchamos hablar y vemos actuar a nuestros padres y a personas que admiramos y los imitamos.
Adoptamos su forma de pensar.

Así aprendemos a compararnos con los demás y a calificarnos de acuerdo a los resultados obtenidos.
Así, el "yo soy más que,,," o "menos que…", pasa a formar parte de nuestro vocabulario diario.

Y a partir de ese momento, las comparaciones nos acompañan a lo largo de toda la vida.
A veces las hacemos nosotros mismos y en ocasiones las hacen los demás.

Pueden ser en el aspecto físico, social, económico, intelectual, deportivo, etc., etc., pero siempre tenemos que tener cuidado con ellas.

La comparación tiene un aspecto positivo y uno negativo.

Es positiva, cuando nos permite darnos cuenta de que existe una gran variedad de formas de pensar, sentir, actuar y vivir.
Cuando nos sirve como guía o modelo para ciertos aspectos o cosas que deseamos aprender o cambiar.

Pero es negativa, cuando:
·         La utilizamos para devaluarnos o devaluar a la gente que nos rodea.

·         Para calificar a las personas como si fueran simples objetos.

·         Nos provoca dolor y hace que nuestro bienestar dependa de los demás.
Porque, desde este punto de vista, yo estoy bien, sólo si los demás están mal y al revés.
Si los demás destacan más que yo, automáticamente "valgo menos" que ellos y por lo tanto, estoy mal.

Esta última actitud fortalece los aspectos negativos de nuestra personalidad:
Envidia, rencor, celos, etc., lo que fomenta la mentira y una visión rígida y limitada de la vida.

Cuando esto sucede, en un intento de no devaluarnos, nos centramos en encontrarle defectos a todo el mundo.
Deteriorando nuestras relaciones, evitando que disfrutemos de los aspectos positivos de las personas que nos rodean y provocándonos un gran desgaste emocional.

¿Qué podemos hacer?

No te compares con los demás y si otras personas lo hacen, no lo tomes en cuenta.
Recuerda que compararse es doloroso e innecesario y es una conducta basada en errores de nuestro
estilo de pensamiento equivocado: generalizar, pensamiento extremista, detallista y etiquetador.

No podemos, ni debemos, valorarnos en función de una comparación equivocada.

¿Qué es mejor, una fruta o una verdura?
Depende de para quién, de lo que se tome en cuenta (sabor, vitaminas, fibra, facilidad para conseguirla o cocinarla, efecto en la digestión, etc.).
Ambas son alimentos, pero no son lo mismo.

¿Cuántos tipos de cabello, ojos, narices y formas de cara existen?
¿Cuántos colores de piel, ojos, cabello?
¿10, 20?
En algunos casos, como por ejemplo el color de ojos, ni siquiera llegamos a 10.

¿Sabías que el primero de julio del 2007, la cantidad de habitantes en el mundo fue de 6,602,274,812 de personas?

¿Cuánta de esa gente tiene exactamente la misma cara?
Muy pocos.
Por eso nos reconocemos.
Porque aunque no son tantos elementos distintos, las diferentes combinaciones, dan una gran cantidad de resultados diferentes.

Lo mismo sucede a nivel psicológico y emocional.
Nadie es exactamente igual a ti.

Nadie tiene las mismas características, en las mismas proporciones y combinaciones.
Y nadie ha vivido, todas las experiencias que tú has vivido y de la misma manera.
Este último aspecto, ya hace toda la diferencia.

Por lo tanto, al compararte, comparas cosas diferentes.
Como comparar frutas con verduras.

Además, cuando nos comparamos, tomamos sólo unos cuantos rasgos o características de nosotros, generalmente aspectos que no nos gustan mucho y los comparamos con personas que tienen esos rasgos como a nosotros nos gustaría tenerlos.
O como creemos que los tienen, porque hay muchas cosas en esos aspectos que ni siquiera podemos ver.

No tomamos en cuenta lo que ellos tienen "mal".
Ni tomamos en cuenta todos los aspectos "positivos" que tenemos.
Con frecuencia, porque los negamos o les quitamos importancia.

¡¡¡NO TE DAÑES INECESARIAMENTE!!!









2 comentarios: